Conclusión
Los trastornos del pensamiento de contenido incluye las ideas delirantes en las cuales encontramos el trastorno de la vivencia que, de acuerdo a Sánchez, Ruíz y Eguiluz (2004), su característica es que sus actos psíquicos son pensamientos inspirados o de vivencias impuestas que domina y manipula al “yo”.
Por otro lado, los autores Velasco, Quintana, Fernandez, y Afonso (2018), para referir la esquizofrenia, nos dicen que, debido a que se caracteriza por diversos síntomas, ya sean clínicos o científicos, se subdivide en en dos clasificaciones: síntomas positivos y síntomas negativos. Los síntomas positivos contemplan las alucinaciones, las ideas delirantes, así como, un trastorno formal del pensamiento, y un comportamiento extravagante que reflejan la distorsión o exageración de funciones de los sistemas perceptuales que se perciben en ausencia de estímulos externos. Los síntomas negativos presentan deficiencias en la actividad mental como la alogia, aplanamiento afectivo, anhedonía/asociabilidad, abulia/apatía y deterioro de las atenciones.
La esquizofrenia paranoide, continuando con lo que refieren estos autores, suele presentarse con más frecuencia en el mundo en las que predominan las ideas delirantes y alucinaciones paranoides (de persecución, tener una misión especial), voces alucinatorias (el sujeto recibe ordenes), alucinaciones auditivas (silbidos, risas, murmuros).
El trastorno del pensamiento se hace presente en las crisis más agudas y la afectividad se ve menos afectada aunque incongruente. Por último se ve reflejado que, aunado al tratamiento farmacológico, los factores que contribuyeron a su rehabilitación fue la esfera psicosocial, el mantenerse vinculado laboralmente que, pese a su condición, se integro paulatinamente como un ser bio-psico-social.
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